jueves, 6 de febrero de 2014

Siete años, Obolog.

Hace siete años un grupo de blogueros empezaron a coincidir en el ciberespacio de Obolog, “Una red social donde puedes tener tu propio espacio en Internet.” Con ganas de compartir una parte de su propia alma comenzaron a escribir cada uno con su peculiar estilo, que los convertiría en una generación inolvidable. Más que colegas se convirtieron en amigos; amigos lejanos, aunque cercanos, que en general, pese a algunas excepciones, no se conocen en personas y, quizás, jamás lo harán. Son tantos nombres que no debería mencionarlos. Empero lo haré, sabiendo que es imposible escribirlos a todos: Epis, José Planas, Juana, Triki, Werita, Estrella Wendy, Mari3l, Ireth, Luz, Anna, Guiomar, Corso, Marlendietri, Italianissimo, Felixia, Jose 3, Aqualung, Enigma, Tere, Valentina, Mariana Blanes, Guarandina, Sexirebelde y Duhamel. Nadie de los aquí mencionados se relacionó con todos, pero sepan que cualquiera que aparezca en esa lista intercambió sentimientos y emociones, no necesariamente positivos, con algún otro individuo de la misma.

Con el tiempo algunos decidieron que Obolog no era un espacio de su categoría y se fueron a abrir blogs en otros sitios en donde, en su mayoría, no fueron recibidos con la misma calidez de Obolog. Otros descubrieron que no tenían madera de escritores, otros más decidieron dedicarse a escribir libros; todavía sin publicar. Algunos perdieron la inspiración y la mayoría se aburrió de escribir. Es posible que algunos continúen, mas, la verdad, no tengo certeza. Mención aparte merece Juana, que primero publicó en un periódico y más tarde sacó por Internet su libro El Diario de Juana (http://bookstore.palibrio.com/Products/SKU-000639693/El-Diario-de-Juana.aspx); Triki, que se volvió columnista de una revista; y Anna, que se ganó un galardón en España por su faena como poetisa.  

En siete años pasan muchas cosas: la gente se divorcia, tiene hijos, saca un grado, se vuelve activista de alguna causa, abre su propio negocio, viaja a iniciar una nueva familia, consigues un mejor empleo, se entrega a la bebida, alguien descubre que tiene un hijo homosexual, conoces a un gran amor o te encuentras con la meditación. La vida los llevó por diferentes caminos, algunos incluso salieron de pelea. Muchos mantuvieron el contacto, otros se olvidaron de sus hermanos.

Obolog ni se ha dado cuenta de la ausencia de estos blogueros porque sigue igual que siempre, repleto de nuevos usuarios y de blogs que asegura son interesantes. Excepto “Nueva Era”, el blog de Duhamel, y tal vez algún otro, todas las demás cuentas permanecen en el mismo lugar como tumbas de un cementerio, puesto que todo lo que comienza llega a su final.

Este no es el mejor post de la historia, pero sí el mejor homenaje a los blogueros de Obolog, y en especial a la generación que hoy cumple siete o seis años de haber abierto, quizá por curiosidad, un blog en Obolog, la manera más rápida y sencilla de tener tu propio blog e interactuar con un montón de otros blogueros. 




1 comentario:

  1. Gracias por el honor de habitar tu blog, gracias por el impulso para despertar de mi letargo, brindo por tu post que ha hecho maravillas en nosotros y a ti, como desde hace tiempo te reitero mi amistad, admiración y cariño! beso

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